Aquí no hay quien viva

Mis queridos vecinos de charrilandia se merecerían un blog para ellos solitos, pues parece que son harina de otro costal. Ni que estuvieran sacados de una serie de Jose Luis Moreno, o de sobrinos de este.

El asunto es que hoy regreso a casa, y veo que el piso está frío. Pregunto que qué pasa, y me dicen que no ha habido calefacción en todo el día.

Precisamente hoy, que estamos a dos agradables grados centígrados, va y no hay calefacción. Primero pienso que la comunidad se habría quedad sin gas-oil, cosa medianamente habitual. Pero a los 15 segundos (sí, mis vecinos ya no me dejan pensar bien de ellos), me doy cuenta que nuestro sistema de calefacción central funciona con bombas que se conectan y desconectan individualmente.

Vale, parece lógico, y pienso “No habrán sido capaces… otra vez”. Entonces voy para allá, y lo veo. Otra vez la bomba desconectada, y nosotros congelados.

Claro, la primera vez, uno pregunta que qué pasa, y la vuelve a conectar.

La segunda, uno la vuelve a conectar, con la mosca detrás de la oreja.

La tercera vez (finales de octubre…) uno la conecta de nuevo, bastante mosqueado ya con el asunto.

Pero ya a la cuarta, uno se caga en todos sus muertos. Y que se hace. Poner un cartelito en el portal. Explicando la situación.

Sólo espero que vengan a disculparse en las próximas dos semanas, si no quieren tener un problema de los gordos.

De la realidad de una silla de oficina

Las sillas de oficina deberían ser más cómodas, tener un respaldo lumbar y un par de reposabrazos.

Pero la cruda realidad no es así. Después de catadas unas cuantas sillas de oficina, en el puesto de becario (oh, eterna jovialidad, o eterna bisoñez) sólo puedo decir una cosa.

A excepción de los puestos altos, el resto tenemos una silla digna de un potro de tortura adaptado a los tiempos modernos.

¿Y esta reflexión sobre las sillas a qué se debe?

Simple y sencillo. Yo me había hecho con una vieja silla de oficina para tener aquí, para estudiar. Pensando: “Si es de oficina tendrá que ser cómoda”.

Claro, los fabricantes de sillas de oficina no piensan en la duración de estas, y que una rosca que sujeta el respaldo no tiene por que ser eterna.

Y es que la rosca se acaba venciendo. Pierde su capacidad de sostener el respaldo en su sitio. Ocurre la catástrofe. Uno está entre ecuaciones econométricas, y decide estirarse. Lo justo y necesario.

Bostezo, espalda hacia atrás, Dani hacia atrás, piernas arriba, patada al escritorio.

PLOF

Dani al suelo, respaldo al suelo.

Y aparece mi yo reciclable. Una cuerdecita, super glu, un poco de paciencia, y respaldo arreglado.

PLOF

Dani al suelo, pero ahora no entre ecuaciones econométricas, ahora con el ordenador encima de la mesa.

Traducción, uno recuerda a la madre de todos los fabricantes de silla de oficina del mundo, de la rosca quebrada, y de la posibilidad, de haberse caído el ordenador, tendría una deuda de un estupendo crédito ICO, pero no tendría ordenador.

En resumidas cuentas, la silla al contenedor de basura, y paseito al Charrefour (sí, el Pryca de Salamanca…) a por una silla nueva. Eso sí, esta vez, en vez de modelo de oficina, silla de director de cine,  que mola más, es más bonita, más cómoda, y al menos tiene reposabrazos.

No será ergonómica, pero sí más barata, y puede que hasta más cómoda.

Por eso

¿Por qué a veces se cruzan dos ríos en las noches de febrero? ¿Por qué no sé de dónde ha salido… toda una vida sin verte? Fui a donde se envía lo de Dios, decidido a probar suerte.

Porque cuando se juntan dos ríos se hace fuerte la corriente.

[...]

Vivo y por eso me tumbo en las piedras mirándote hasta el mediodía. Si me acompañas no tengo, por eso ni hambre, ni frío, ni miedo ni sueño.

[...]

No tengas, si estoy contigo ni hambre ni frío, ni miedo ni sueño.

Simplemente por eso…

Repetitivamente repetitivo

Si, tenía miedo 
Y también tenía hueco aquí 
Que no dejaba hablar. 
Solo decir lo que querías oír, que sonara normal 
Y pudieras dormir sin mí.

La pregunta es: “¿Cómo hacen los hermano Ferreiro para hacer estas canciones? ¿Cómo hacen para describir emociones de este modo?”

Como dije una vez… “preocúpate si ves aparecer esta canción mucho por ahí.”

Y me pregunto esto, mientras a modo inerte, apoyo mi cabeza sobre mi mano derecha y dejo que se consuma otro cigarrillo en la mano izquierda.

Soy una hace que no quiere ser muda…

[...] Mientras me hablabas sin pensarlo bien,
abrí el paraguas a tus pies.
Y es que mientras me hablabas,
la ciudad se inundaba [...]

Sentir el viento en la punta de mi nariz, mientras cubro parte de mi rostro con la bufanda, y cierro el último botón de mi abrigo largo.

Es que en el fondo, soy una hace que no quiere ser muda, aunque muchas veces incapaz de decir las cosas claras, soy un caso extraño, raro, diferente. Pero bueno, es lo que me hace especial.

Respirar, mientras subo el volumen del dichoso Mp3. El mismo camino de todos los días. Niebla, frío, mochila y un café en vaso de papel. Generando residuos, y pensando en la campaña de Carrefour. “Bolsa Caca”. Simple y directa.

Gigantes pasos de gigante. Eso es lo que quisiera dar, pero son pasos de hormiga. Aunque a escala de hormiga, cada paso que doy sí son gigantes pasos de gigante, pero con paciencia y poco a poco. Ya queda poco, o no. Depende, de momento me centraré en sentir el frío, en respirar día a día y dar pasos de gigante, aunque sea a escala de hormiga.

Y es que el tiempo pasa, y sería interesante hablar de tiempo que no pasa. Pero eso sólo se puede lograr usando estupefacientes, o esnifando pintura plástica en el rellano de la escalera. Al y al cabo no es más que una ficción producida por desconexiones neuronales. No tiene demasiado sentido.

Tonterías, es lo que estoy escribiendo ahora mismo. Pero bueno, al fin y al cabo, no tenemos horchata en nuestras venas.

Estoy sentado, escuchando las olas, los contrabandistas. No hay lunas que buscar, el cielo está lleno de metal…

Quiero recuperar mi originalidad…

Evasión

And it’s what nobody knows
And every day my confusion grows
Every time I see you falling
I get down on my knees and pray
I’m waiting for that final moment
You’ll say the words that I cant say

Otra vez me veo rogando a un ente superior, del cual no estoy completamente seguro de su existencia, pero que a la hora de sentirme insignificante e incapaz de hacer algo útil, recurro.

Al menos estoy logrando no dar vueltas al rededor de la mesa del comedor, como hace unas 24 horas.

Pensódromo

Bonito nombre para esa acción. Dar vueltas alrededor de la mesa del comedor, con el fin de evadirme. Eso sí, las tapas del piano están quitadas, y el equipo de sonido a todo trapo.

Evadirme

Y me doy cuenta de lo imposible de esa acción. No hay maniobras de escapismo adecuadas para esta situación. Ojalá las hubiera, y estuviera en mi mano poner fin a esto.

Vamos a ultimar el plan de escapismo, lo has prometido. Si día a día hemos ido a peor, si nunca caes de pie ¿quién mueve los hilos? Corta el ciclo.

Ojalá fuera así de sencillo, pero parece ser que lo único que puedo hacer es esperar…

Deseos de cosas tangibles

Deseo dejar de pensar en facturas pendientes de electricidad, y empezar a pensar en recibos pendientes de la hipoteca.

Deseo dejar de bajar a las ocho a la facultad, y empezar a subir a las 9 al trabajo, deseo dejar de tener las ruedas de la bicicleta pinchadas y tenerlas siempre a punto, o que nunca se desafine el piano.

Deseo ser un mileurista mas en este mundo, para gastar en Media Markt mis escasos ahorros en aparatos que al cabo de unos meses quedarán obsoletos.

Deseo que otras cosas me quiten el sueño, y no otra vez los malditos exámenes.

En resumidas cuentas, deseo terminar la carrera.

jorl

Compases en 4 por negra

Parte fuerte, parte débil, parte semi-fuerte, parte débil.

Foto 180

Loco, ya no te quiero.

Supongamos que hay una canción de Calamaro que te gusta, por variar.

Y claro, emplea los “vos”, emplea los “loco!”

Hasta aquí todo bien. La cosa es que estás tan tranquilo viendo TV en casa, cuando, sin previo aviso, empieza a aparecer esto en la pantalla.

Encima hacen ese vídeo. Con esta canción, que da tanto juego. Y va Alex Ubago y dice así:

“En unas escenas aparezco con toda la banda tocando, en otras nos movemos por paisajes muy urbanos, y hay malabaristas, acróbatas y se juega a los contrastes entre el blanco y negro y el color”, detalló el cantautor, durante un descanso de la filmación.”

Y no conformes con esto, hay otro vídeo peor. Bueno, otra versión peor que esta de Ubago (sí, es posible)

Cierto es que esta canción está versionada por bastantes bandas, pero es que estas dos, son dignas de mención. Destrozar canciones.

Café

Suena el despertador en mis sueños. Pero eso es lo que estaba soñando, nada más lejos de la realidad. Soñaba que me despertaba, mientras dormía panza arriba, con la persiana bajada, y unos tenues rayos de luz que se filtraban entre las varillas de bambú del stor.

Claro, ya empezamos mal el martes. Dichoso martes, se supone que es algo más positivo que el lunes, pero este martes, como si hubiera sido un lunes.

Es decir, comenzando con pereza y cansancio. Se supone que los martes sólo necesito una taza de café para volver a ser persona y dejar el estado comatoso. Pero hoy ha sido diferente.

Hoy ha sido como un lunes, desayunando una cafetera entera.

Cafeína en vena, sin problema, es como tener un gotero de café, constante, ese tueste colombiano, esos posos obstruyendo mis arterias. ¿Quién dijo colesterol? Total, es más útil inyectar con un gotero café.

Café y sus posos.

Aunque está claro, Daniel, que el café va a quedar con posos si no pones el filtro de la cafetera.

Lógico, pero es lunes, digo, martes por la mañana. Uno no está para pensar demasiado, el mundo sería más fácil con una cafetera monodosis al más puro estilo de Nestle, aunque es demasiado hyper-cool para ser verdad, además de que acabaría con las capsulitas en una sola mañana. Seguiremos con la cafetera de goteo, y el gotero de toda la vida.

De momento, me limito a saltar encima de la cama.

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¿Dónde me leen?

“In the long run we are all dead”

J.M. Keynes, uno de los principales economistas en la historia mundial. Si a este hombre se le hubiera hecho caso, el curso de la historia hubiera sido muy diferente.

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