Estoy a 95.000 plaquetas de obtener el alta. Realmente no se está tan mal aquí, al fin y al cabo uno termina por acostumbrarse al olor a estéril del hospital, y disfruto de mi ventana con orientación norte y vistas al campus. Realmente no se está tan mal.
Que estaría mejor en casa, cierto es… muy cierto, pero que hay que tomarlo con paciencia también. Al fin y al cabo, puedo cerrar los ojos y pensar que la brisa que entra por la ventana es del Castañar, y no de Salamanca. Puedo pensar que la comida es hecha por mamá, y no está en bandejas enormes.
Además, con una vía metida en la mano no podría tocar el piano… y la idea de afeitarme e inundar el lavabo de sangre es cuanto menos espeluznante.
Espeluznante y ratificante. Ratificante sin G, obviamente, todavía, por muy paciente de hematología que sea, no soy un gran fan de la sangre.
“¡¡¡SUBID, PLAQUETAS, QUE OS ARREO CON EL PALO!!!” XDDD