Si tienes 21 minutos, este vídeo merece la pena verlo.
Sólo da algo que pensar, y me recuerda a la regla de Andrew Young, que he visto en mi calendario de la ley de Murphy:
Nada es ilegal si cien empresarios deciden hacerlo
Un barbol en el mundo…
Si tienes 21 minutos, este vídeo merece la pena verlo.
Sólo da algo que pensar, y me recuerda a la regla de Andrew Young, que he visto en mi calendario de la ley de Murphy:
Nada es ilegal si cien empresarios deciden hacerlo
Otra vez en Navidad, de nuevo. Y el fantasma de la economía aparece, pero como siempre, el consumo navideño aumenta, aunque menos que otros años, pero lo que gastamos es más que en otras épocas del año. Cierto es que este año nos vamos a frenar un poco más, pero bueno la idea gastar a modo de ahogar penas siempre está ahí.
Para añadir ese toque agridulce que estas fiestas siempre traen, discusiones familiares, estrés de las cenas, horror en la cocina y pánico en el supermercado, aparece el FMI que nuestra economía lo va a pasar un poco peor de lo que pensábamos durante el 2009, pero claro, siempre el gobierno, encargados de buscar el lado positivo de las cosas, dice que no es para tanto (la actitud del gobierno, me recuerda a la mía, la verdad… siempre buscando el lado positivo de las cosas). En este link podéis leer el artículo.
Eso sí, las comidas de empresa que no nos las quiten, si es necesario, veremos a los ejecutivos comiendo Mortadela a las Finas Hierbas en restaurantes de alta exclusividad. Si se cortan las partidas para las comidas de empresa, se cortan, eso sí, nunca irán a la tasca de la esquina. Además, los excesos entre los altos ejecutivos siguen siendo los mismos, y por algún motivo, el consumo de coca se incrementa en las cenas de empresa, curioso.
Cocaína y crisis, alcohol y crisis, y los jefes no gastan más para no pensar en los problemas, estos diréctamente se drogan. Eso sí, no es lo mismo drogarse en el “Bar los Amigos” o tasca local, que en el exclusivo Hotel Lourdan.
Los de a pie compramos turrón de chocolate, y tabletas de milka, los de Masseratti (por poner un ejemplo de coche que conducen) compran tabletas de otro tipo, y su turrón es blanco y se mete por la nariz. ¿Quién dijo que las drogas era un problema de las personas sin recursos?
Y si a esto, sumamos que gran parte de los famosos que vemos por la tele, también tienen sus Navidades Blancas, y si hay cambio climático, tranquilos, que la “nieve” ya la ponen ellos.
Yo feliz con mi adicción al tabaco y al té, la verdad, porque tal y como está la cosa, hasta fumar, puede llegar a ser sano. Si es que los periodos de crisis, son para todos, de una u otra forma. Yo veo que termino la carrera y la cosa está fastidiada para empezar a trabajar, y otros se ven en centros de Suiza de desontoxicación.
Si hay cambio climático, ya pondrán ellos la nieve.
Ahora que pasó la tormenta, y parece que la crisis comienza a estar asumida, creo que podemos hablar un poquito de economía.
Cierto es que tenemos una crisis, “like a cathedral”, y el fantasma de la recesión hace buu sobre nuestras cabezas, pero ya lo tenemos asumido.
Ahora mismo si tuviera a mano mis apuntes de macro II podría ponerme a poner nombres de autores, y lo que dijeron que ocurría con el consumo en periodos de recesión. Pero como no los tengo, y el profesor resultó ser como fue, pues no me acuerdo del nombre… pero la idea es a lo que voy.
La cosa es sencilla, nosotros tenemos un nivel de ingresos, llamemoslo X, que se mantiene constante en el tiempo (hablemos de precios fijos y demás para simplificar ¿ok?). Bueno la cosa es simple y es sencilla, supongamos que ahora tenemos menos dinero que antes (a lo mejor ganamos más, pero nuestro poder de adquisición se ha ido al garete, o nuestra amiga la hipoteca necesita más amor y comprensión… es decir, más cuota).
Entonces lo que nos pasa es que nos negamos a empezar a usar el puré marca UNO, porque ya habíamos bajado al Carrefour, porsupuestísimo, el coche va a seguir usando gasolina 98, porque con la 95 consume que no veas, y puede ser que compense meterle un poco más de dinero. Obviamente, no vamos a cambiar nuestra conexión ADSL de 20 megas, o a dar de baja la TV por cable… los gastos superficiales nos gustan.
Y es cuando entran en juego estos autores, y su teoría de la renta relativa (quiero creer). ¿Qué nos pasa? Pues que con resignación bajamos nuestro nivel de consumo, pero no tanto como el nivel de consumo que teníamos antes, cuando nuestro poder de compra era similar al que tenemos ahora. Y claro, no estamos dispuestos a volver a la pasta a diario, a ver los seis míseros canales de TV o regresar a los 512 Kbts por segundo.
Es decir, en periodos de crisis baja el consumo, pero no tanto como debiera, somos cómodos. Y me doy cuenta de que esto es cierto. Además, yo con mi economía estudiantil no puedo permitirme ciertos “lujos”, como poner gasolina 98 al coche. Para empezar necesitaría un coche al que poner gasolina. Eso sí, no me imagino a mis padres moviéndose en bicicleta de nuevo… ni comiendo pasta todos los días, ni demás.
Así que todos esos consejos baratos de ajustarnos el cinturón, por favor, ser consecuentes con lo que se escribe… al fin y al cabo dudo que se pongan en práctica todos los consejos que se dan. Cierto es que hay que abrocharse el cinto, pero ¿tanto?