Publicaciones Etiquetadas 'domingo'

Disertación escrita sobre una mañana de domingo

Una mañana de domingo.

Pero no una mañana de domingo cualquiera. Una mañana de domingo previa a un examen el lunes, a las nueve. Dividiremos la disertación en 4 fases.

Foto 149FASE 1: El sueño y sus consecuencias

Para empezar, en un primer momento optamos por no poner el despertador. Es decir, comenzamos a planear la mañana de domingo horas antes de que empiece.

Y pensando en las ansias de descansar, lo que se hace es bajar la persiana para que la luz solar no haga lo que hace todas las mañanas.

Sí, arrancarte de los brazos de morfeo, y sacarte del estado comatoso en el que tus ojos se están moviendo de un lado a otro de forma automática.

Véase la temida fase R.E.M. El resultado de la fase uno es un sueño reparador, y sin desvariaciones mentales. Es decir, no recuerdo nada de lo que he soñado. Y me despierto con ganas de nada, y mucho menos con ganas de estudiar. Pero da igual, es el día antes del examen, y como siempre, no voy a hacer nada productivo.

FASE 2: Elección entre baño y cocina, asumiendo la realidad

Salimos del sueño, con la boca seca. La boca seca y ganas de miccionar. Empezamos a ser conscientes de que estamos 24 horas antes del examen. Y planteamos cual es el comportamiento típico ante esta situación. Así que, cual pseudo economista que soy, dibujo la gráfica en mi mente.

daniYa, a estas alturas la curva de ansiedad y productividad se han cruzado. Estamos en el punto de no retorno, es decir, que ya es imposible estudiar nada, o asimilar nada.

Era algo conocido, y se ponen los pies sobre el suelo. Surgen dudas… dirección cocina, dirección baño. Además, que están en sentidos opuestos en el pasillo.

Y una mente analítica duda, si es mejor morirse de sed, o dejar que explote la vejiga.

Definitivamente, se opta por el baño. No hay vuelta de hoja, ahora sí que sí la vejiga está al límite de su capacidad, está claro, se va al baño en primer lugar. Luego a la cocina y se sirve uno la taza de café, para dar comienzo a la fastuosa fase 3.

20051122134515-cafe

Fase 3: Desayuno continental desvirtuado

Con una eterna taza de café recalentado en el microondas (el tomar café recién hecho es sólo un privilegio digno de Francia), uno se toma sus tres pastillas de intelectum y un tapper de espaguetis fríos con atún y tomate.

Lo que viene a ser un “desayuno continental desvirtuado”. La productividad sigue en picado, y no para de caer. Pero bueno es normal. Desayuno e internet.

Blur dijo una vez “Coffe & TV”, hoy yo digo “Coffe & PC”, aunque usar el término PC es más que erróneo (por cierto, para que suene igual que la canción hay que decir TiVi y PiCi), pasa que decir “Coffe & Mac” no suena ni de broma tan comercial como “Coffe & PC”.

Y se acaban los cigarrillos, para poner como colofón final la fase 4.

Fase 4: Adquisición de 20 pedacitos de cáncer

Se acaban los cigarrillos, y sigues de dominguero, por ende, estaba en camiseta vieja y calzoncillos. Aún no había hecho nada por mi vida, y sin cigarrillos. Llega la hora de salir a la calle. Sin ducharme, pero tampoco bajar en calzoncillos y camiseta “Disney”, souvenir de algún familiar cruel que me trajo una camiseta con un “Chip y Chop” enormes, que ha sido relegada al uso de dormir.

Y uno sale a la calle, ocioso cual dominguero antes de un examen.

Mírame, soy feliz…

Mírame, soy feliz. Eso hace eco en mi mente.

Al fin y al cabo todos jugamos. De una forma u otra. Pero nadie se libra de jugar. Esto es una partida de cartas, que dura una vida. Unos arriesgan más, otros arriesgamos menos, y otros guardan ases en la manga, aunque sólo tuvieran una mísera pareja. Hay gente que se las apaña para conseguir un full de la nada.

Pero de tantas trampas, ya no estoy cansado. No pienso hacer trampas, pero sí he aprendido a reconocerlas. No pienso volverme egoista, pero lo que voy a hacer es dosificarme. Al fin y al cabo, puede que a grandes dosis sea perjudicial. No lo sé.

Al fin y al cabo, mírame, soy feliz. Tu juego me ha dejado así. Tanto disfrazar, tanto seducir. Ahora, lo que no pienso hacer es volver a levantar muros. Muros infranqueables, muros de acero. Ahora mismo, yo con un soplete estoy soltando los remaches, tirando planchas de acero, recubiertas de plomo anti-radiación. 

Mírame, soy feliz. Es lo bueno de tu juego, que me ha dejado así. Y pienso esto mientras el sol entra por la ventana, colisionando contra mi oreja, y disfrutando del buen tiempo.

Al fin y al cabo, ahora me siento vivo… por h o por b, pero vivo, que es lo que me importa. Como dirían en un ejercicio de contabilidad, borrón y cuenta nueva. Mi diario está en blanco, y lleno de páginas por escribir.

Así que voy a coger un V-Ball azul, y empezaré a llenarlo de palabras. Pero esta vez, palabras llenas, palabras con sentido. Mejor justo, que lleno. Mejor dosificado, que grandes cantidades.

 

Mirame, soy feliz

Mírame, soy feliz

Yo, la bicicleta y un domingo por la mañana

Hoy, por un extraño motivo estaba arriba a las 8:00 de la mañana. Y no me quedé en la cama como cualquier otro domingo. Salgo a la terraza y veo que no hay ninguna nube, está amaneciendo y hace un día estupéndo.

Entonces una bombilla apareció en mi cabeza, y se encendió. Sabía que no iba a acabar bien, pero era la “healty lamp”, que normalmente se enciende en Carrefour. Concretamente en el pasillo de las ensaladas en bolsa, tan prácticas, tan sanas, tan asquerosas, tan saludables.

Y yo, con mi bombilla encendida, cogí las zapatillas de hacer deporte, camiseta, pantalones de hacer deporte, bandana para el pelo y el casco de salir a carretera. Y cuando me quise dar cuenta estaba dentro del ascensor con la bici, y con la idea de hacer un buen recorrido en bicicleta.

Ahí estaba yo, cual dominguero saludable, subiendo la última cuesta de “Escuelas Viejas”, con la firme intención de llegar a Ledesma. Todo era estupendo y maravilloso, el sol relucía y el mp3 no ponía canciones excesivamente melodramáticas (cosa extraña, porque el mp3 tiene piezas interesantes). Y todo era estupendo y maravilloso.

Salgo a la carretera, me pongo mi casco de hormiga atómica (dominguero saludable) y a pedalear. Especialmente optimista, cantando a grito pelado (los coches corren, no me pueden oir). Pasa una gasolinera, pasa mercamueble, pasa Villamayor, pasa un bambi que casualmente estaba por el monte, mariposillas y demás.

Pasan las urbanizaciones, y los chalets de dudoso buen gusto (cada vez me parecen más horteras las vidrieras), con celosías blancas de plástico y enanitos en el jardín. Y llega la nada. Todavía faltan 20 kilómetros para ledesma, y el mp3 se pone tremendista.

A ritmo de “hoy por ayer“, decido que estoy cansado y hay que volver, doy la vuelta en la carretera, no sin ser casi atropellado por un yundaicupé, y comienzo al revés. Veo la otra gasolinera y decido que tengo sed, y de paso así pillo “el jueves”, que me habían dicho que venía con un regalo… Pero no, no tenía regalo (por si el que me dijo que tenía regalo lee esto, que sepa que le iba a comprar otro jueves, pero al ver que no tenía regalo… vamos, que ya te lo pasaré…). Compro una botella de agua, y justo en ese momento comienza la catástrofe.

Voy a pagar, y no tengo dinero (catástrofe de nivel 6 sobre 10). El hecho de tener que ir a un cajero en Villamayor es toda una experiencia. Si hay algo que me jode es no ser previsor en el tema de las pelas. Yo creía que tenía monedas!, pero no. La mujer del kiosko cada vez me estaba mirando con una cara peor, y la charra que llevaba dentro estaba apareciendo.

Y yo, cual tomante, “ahoramismovengo” y busco cajero a la redonda… NOOOOOO!!!! el único que veo NO ES SERVIRED! mierdaaaaaa comisión de 2,40 para el menda. Mi función de utilidad a la mierda, pero es que la liquidez era necesaria (debería poder pagarse jueves y botellas de agua con tarjeta).

Regreso, espero la cola y veo que la bici está en el suelo. La levanto, vuelvo a entrar a la tienda, compro, bebo agua, jueves a la mochila, dani sobre la bici. Justo en ese instante suena en el mp3 “Losing my religion“. Voy a arrancar, y suena “CRONCKGGGG”.

Cara de poker, mp3 sonando, y lo veo RUEDA REVENTADA, la cámara rajada, por fuera de la cubierta. Pensamiento básico del momento: “NO PUEDE SER CIERTO”. Y tras 2 minutos de shock, el mp3 se encarga de recordarme que cuando el mundo es irónico, puede ser peor, y como estaba con REM, pone “bad day“. El mundo se torna sarcástico.

Y yo y mi dominguismo saludable… en pleno apojeo, en mitad de la NADA sin una cámara para cambiar, sin un bombín para hinchar la rueda, sin un mísero parche para reparar la cámara. En mitad de la nada, sin nada. Bueno sí, con un mp3 lleno de mierda melodramática, un jueves en la mochila, y una bici de oferta. Mi pensamiento era sólo uno: MIERDA DE BICI, y luego ya iba evolucionando a los que todo buen dominguero tiene:

  1. Hay que cuidarse
  2. Oh, como tira la cuesta
  3. No puede ser cierto
  4. Si es que me tenía que haber quedado en casa
  5. Unos abdominales se pueden hacer en el suelo de casa, sin salir de casa
  6. Maldita la hora en la que decidí salir
  7. Joder que frío hace… y yo tengo un edredón nórdico
  8. Me cago en la bici y en la idea de hacer ejercicio
  9. En cuanto llegue a casa cambio la música del mp3
  10. En cuanto llegue a casa lo escribo en el blog
Y podría seguir, una lista infinita de pensamientos de odio hacia la vida sana. Ahora, eso sí, con la de endomorfinas que están nadando por mi cerebro, ahora mismo, estoy MUY DESCANSADO, y me voy a duchar, antes de coger un resfriado.

Sunday Morning

Hoy es domingo por la mañana. Según me levanto, pongo el iTunes en marcha y salta “Sunday Morning” de Maroon Five. La verdad, que uno se despierta a ritmo de pop con fondos de Jazz y escalas de Blues en Piano, y lo primero que te dicen es “Sunday morning, rain is falling”, pero lo que pasa es que hace un calor horroroso.

Intenciones de estudiar. Alguna hay, pero estoy de pre examen (mañana industrial) y no me apetece nada. Repasaré investigación comercial luego, después de tomarme el café de ser persona, porque aún no lo soy.

Le doy a pasar canción en el iRemote, no puedo aguantar más a Maroon Five,y aparece “Pure Morning” de Placebo. La verdad que está todo bastante mañanero. Sinceramente, no está mal para empezar el día, pero prefiero algo más positivista. Sólo queda un remedio, rebuscar “La Casa Azul” y ponerme en modo feliz y lanzar piruletas desde el balcón. Y la letra de “La Casa Azul” dice:

Romperé el despertador, si mañana vuelve a sonar

Y por fin una canción que tiene sentido con este despertar absurdo y este post sin mucho sentido: “¿Qué Demonios? de Platero. Al menos el título de la canción está acorde.


Categorizate

Línea Temporal

Diciembre 2009
L M X J V S D
« Nov    
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031  

¿Dónde me leen?

“In the long run we are all dead”

J.M. Keynes, uno de los principales economistas en la historia mundial. Si a este hombre se le hubiera hecho caso, el curso de la historia hubiera sido muy diferente.

Pasaron por aquí

  • 59,945 alumnos