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no tengo ganas de escribir…

Según mis pies avanzaban entre baldosas de cemento prensado, blancas y rojas. Entre árboles plantados a modo ornamental, y piedras de pizarra, pensé en escribir algo en el blog.

Mientras escuchaba el agudo sonido que produce la inyección de gasolina en el motor de un coche nuevo al apretar el acelerador, y se cruzaba con el suave ronroneo de un motor diesel. Uno subiendo una cuesta, otro bajándola.

Mientras observaba mi imagen reflejada en el escaparate de una tienda, y veía como mis pantalones piratas se estaban cayendo de nuevo, a pesar de llevar el cinturón en la última muesca.

Pensaba en escribir algo, quizás relacionado con hoy, quizás relacionado con nada, quizás con la burrada del ayuntamiento de Sabadell en lo referente a los graff.

No sé, algo que poner, algo que contar. Pero es que no tengo nada que poner, nada que contar. Nada que ofrecer o aportar. Simplemente nada.

Sigo cíclico, supongo. Musicalmente voy por ciclos, y se ve que estoy en los 15 días de Radiohead. Puede que algo de Bucket Head, o metiéndome en camisas electrónicas con Cut/Copy o Digitalism. Pero sigo en mi línea, y lo más escuchado, de nuevo, Radiohead. En el mp3, en el itunes.

Y recuerdo esta canción. Bastante buena, la verdad. Me doy cuenta de lo contradictorio que soy en general. No quería escribir, y aquí estoy, soltando una parrafada.

No quería hacer tal, y mira como estoy.

Me autocontradigo a mi mismo, constantemente. Parece ser que son los 15 días fantásticos de la autcontradicción, en fin. Disfrutemos de este estado tan contradictorio. Hoy hace una buena noche. La hamaca promete un rato de serenidad, que no sé si podré alcanzar en otro momento.

Disfrutaré de mi contradicción, mirando las estrellas, y como no, escuchando Radiohead.

Crónica de una mañana

De estudio, claro. Y esto es mejor ponerlo por puntos.

 

  1. Despertador. Hay tres opciones, la cual más tortuosa que la anterior. La primera la radio, nivel de tortuosidad, 10 sobre 10, puede alcanzar niveles superiores, siempre que selecciones mal la emisora, quiero decir, que como te despiertes con la COPE, malo malo malo. Opción dos, alarma del móvil puede llegar a alcanzar niveles de 15 sobre 10, pues despertarse al ritmo de keane es malo… Y la peor de todas: “ALARMA NUCLEAR TEJODESQUETOCADESPETARSE DE LA RADIO”, desarrollada por el instituto de I+D de Thompson… y para poner en situación, solos en la oscuridad tú, la radio y la mesilla. Suena alarma nuclear… y tus sueños siempre terminan igual, soñando con Hiroshima. Te levantas cual resorte, y vas hacia el botón… ahora es cuando entra en juego la mesilla de noche, y ZAS EN TODA LA RODILLA. Hoy tocó la alarma nuclear.
  2. Ducha. Una vez que has logrado recuperarte del susto, te diriges a la ducha, y hoy, sólo hoy es el único día que te pones las gafas nada más despertar. En el estado más catatónico posible, coges una toalla, y pones dirección al baño. Abres grifo, regulas temperatura, te metes en la bañera, pones la ducha, levantas la cara para despejarte… y te preguntas ¿por qué veo gotitas, y no se me mojan los ojos? Respuesta: LAS GAFAS.
  3. Desayuno. Café triple con un redbull y un sandwich de “jamonyqueso”. Post desayuno uno se lava los dientes, ya en estado menos catatónico, y coge las cosas para ir a la biblioteca.
  4. De camino a la biblioteca. Ahora por fin el redbull y los cafés hacen estragos, y te ponen ojos abiertos como platos. Tus pupilas de empiezan a secar, pero la cafeína impide que pestañees, y si lo logras, lo harás de forma rápida y frenética.
  5. Biblioteca. Eliges un buen sitio, has llegado a primera hora, tienes tiempo, y te pones donde sabes que funciona el aire acondicionado, y no suele haber mucho ruido. PERO (porque hoy es el día de los peros) van y se te sientan dos pavas enfrente. Miras, analizas, la una no está nada mal, la otra es un troll. Y de repente, sacan unos apuntes llenos de dibujitos, de Derecho Canónigo (sí, sí, canónigo, que estas son así). Y luego una colección de rotuladores más grande que la paleta de colores de un Macintosh. Sigues analizando detalles, tacones, pulserita con cosas enganchadas, y ropa de marca. Has cometido el mayor error de tu vida.
  6. Biblioteca 2: Intentas concentrarte, pero el parloteo de Elissa y Marissa no te deja estudiar, subes el volumen del mp3… imponsible, y una va al baño. “TOC TOC TOC”, los tacones contra el suelo. Las odias de un modo irracional, y en media hora has aprendido por que la ropa de Tommy es mejor que la de Versache… y que se ha comprado un polo en nosedonde, papi le regaló un mini, que para rematar es el descapotable que te gusta, y que está aparcado abajo (mayor odio irracional).
  7. Biblioteca 3: Ahora se ponen a hablar de ligues. Ya el mp3 no vale para nada, es imposible, una tiene la voz de pito y la otra voz afectada-osea-te-lo-juro. Escuchas, mientras intentas repasar… y uno se entera de cada cosa… que si Elissa se ha tirado ya a medio tuenti, que si Marissa se lió el otro día con uno de nuevas generaciones que va al mismo club de golf que ella, que si Elissa se lo montó con el profesor de político, que si Marissa hizo lo mismo con el de Internacional.
Ya no puedes mas, y te piras a casa, ganas de cargártelas, pues no te faltaron… pero vamos, promiscuas como ellas solas. Quién me iba a decir a mi que estas dos se lo pasaban tan bien. Promiscuidad, religión y un poco de prozac. Debería escribir un libro.
Imagen: Resumen de la vestimenta de Elissa

 

Sábado por la mañana

Te despiertas a ritmo de “Everybody’s Changing” de Keane. En la oscuridad buscas el móvil para desconectar la alarma. La alarma no se desconecta. Botones convulsivos pulsas… a las 8 de la mañana de un sábado el léxico todavía no está ordenado. Sms… ya lo mirarás. Gafas, zapatillas, navegador con dirección cocina. Estás dormido, llegas a la cocina y abres el armario. Coges una taza y el café. Vas a coger unos cereales, que no te quedan, y se los coges a tu compañero de piso… Notas que la caja pesa demasiado, la miras detenidamente y ves “DERECHO ROMANO”.

Entonces es cuando reaccionas, y te das cuenta, que para llegar a la cocina desde la habitación de Béjar, hay que girar a la izquierda en vez de a la derecha. Y de repente te ves intentanto poner una factura vieja encima del router a modo de filtro de café. A su vez has usado los clips como café, y te has echado dos grapas en el vaso de lápices, a modo de sacarinas.

Y pones rumbo a la otra punta de la casa, que es donde está realmente la cocina. Y ya sí, te preparas el café, y te autoengañas diciendo “hoy será un buen día” pero realmente está nublado y tienes que estudiar.Café

Exámenes

Como buen estudiante, doy comienzo a mi época de estudio. El resto de mis funciones pasan a stand by. Simplemente, comer, dormir, estudiar. Momentos de frustración se liberan jugando al GTA Vice City, y el número de tilas ingeridas en esta época aumenta significativamente. De una tila doble los días que no podía dormir, a una tila triple todas las noches, a cosa de las 23:30, para estar arriba a las 8:30 cual lechiga, fresco y con ganas de más estudio.

La vida del estudiante es sencilla, divertida y fácil. Pero definitivamente, es una putada tres veces al año, una por convocatoria de exámenes. Pocos son los afortunados que sólo tienen dos.

Pero alabados sean aquellos que sufren septiembre, pues de ellos será el reino de los sobresaliente.


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¿Dónde me leen?

“In the long run we are all dead”

J.M. Keynes, uno de los principales economistas en la historia mundial. Si a este hombre se le hubiera hecho caso, el curso de la historia hubiera sido muy diferente.

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