Según mis pies avanzaban entre baldosas de cemento prensado, blancas y rojas. Entre árboles plantados a modo ornamental, y piedras de pizarra, pensé en escribir algo en el blog.
Mientras escuchaba el agudo sonido que produce la inyección de gasolina en el motor de un coche nuevo al apretar el acelerador, y se cruzaba con el suave ronroneo de un motor diesel. Uno subiendo una cuesta, otro bajándola.
Mientras observaba mi imagen reflejada en el escaparate de una tienda, y veía como mis pantalones piratas se estaban cayendo de nuevo, a pesar de llevar el cinturón en la última muesca.
Pensaba en escribir algo, quizás relacionado con hoy, quizás relacionado con nada, quizás con la burrada del ayuntamiento de Sabadell en lo referente a los graff.
No sé, algo que poner, algo que contar. Pero es que no tengo nada que poner, nada que contar. Nada que ofrecer o aportar. Simplemente nada.
Sigo cíclico, supongo. Musicalmente voy por ciclos, y se ve que estoy en los 15 días de Radiohead. Puede que algo de Bucket Head, o metiéndome en camisas electrónicas con Cut/Copy o Digitalism. Pero sigo en mi línea, y lo más escuchado, de nuevo, Radiohead. En el mp3, en el itunes.
Y recuerdo esta canción. Bastante buena, la verdad. Me doy cuenta de lo contradictorio que soy en general. No quería escribir, y aquí estoy, soltando una parrafada.
No quería hacer tal, y mira como estoy.
Me autocontradigo a mi mismo, constantemente. Parece ser que son los 15 días fantásticos de la autcontradicción, en fin. Disfrutemos de este estado tan contradictorio. Hoy hace una buena noche. La hamaca promete un rato de serenidad, que no sé si podré alcanzar en otro momento.
Disfrutaré de mi contradicción, mirando las estrellas, y como no, escuchando Radiohead.

