Parte fuerte, parte débil, parte semi-fuerte, parte débil.

Un barbol en el mundo…
Parte fuerte, parte débil, parte semi-fuerte, parte débil.

Supongamos que hay una canción de Calamaro que te gusta, por variar.
Y claro, emplea los “vos”, emplea los “loco!”
Hasta aquí todo bien. La cosa es que estás tan tranquilo viendo TV en casa, cuando, sin previo aviso, empieza a aparecer esto en la pantalla.
Encima hacen ese vídeo. Con esta canción, que da tanto juego. Y va Alex Ubago y dice así:
“En unas escenas aparezco con toda la banda tocando, en otras nos movemos por paisajes muy urbanos, y hay malabaristas, acróbatas y se juega a los contrastes entre el blanco y negro y el color”, detalló el cantautor, durante un descanso de la filmación.”
Y no conformes con esto, hay otro vídeo peor. Bueno, otra versión peor que esta de Ubago (sí, es posible)
Cierto es que esta canción está versionada por bastantes bandas, pero es que estas dos, son dignas de mención. Destrozar canciones.
Y con los auriculares a tope, con sensación de ser un globo aerostático humano, gracias a la prednisona, y algo de ardor de estómago, ahora gracias al omeoprazol, me voy a la cama.
Me gusta el sonido de David Fonseca, bastante positiva la canción.
Y mi aburrimiento me lleva a grabar estos vídeos y subirlos a youtube…

Luz tenue
Siempre que me acuerdo de aquél año que pasamos
ya no es importante que te hubieras suicidado
apartándome a mí a un lado
sin haber sido invitado,
sin dejarme ni una nota.
no estamos muertos esta vez
estamos muertos otra vez
estamos muertos otra vez
estamos muertos otra vez
Y la pregunta es: ¿Por qué hacían canciones tan rematadamente buenas? Es que todas sus canciones tienen la virtud de tocar el botoncito de la maldita emoción.
A petición de Mr. Watling, hoy hablaremos del neoclasicismo. Eso sí, en lo que a música se refiere, nada de cuadros, ni pixeladas varias.
Hoy, historia de la música “for dummies”
Elegimos una obra al azar del neoclasicismo. El autor no es tan al azar, porque de Mozart casi no salimos. Vale, hay más, pero si hablamos de neoclasicismo, hablamos de Mozart.
Bueno, no tal al azar la obra, un máxime representante de esta tediosa y ordenada época es cualquier sonata de las 12 que nuestro amiguito prodigioso compuso (y más adelante fueron empleadas para torturar a jóvenes e inocentes estudiantes de piano).
Y nos damos cuenta de que las obras neoclásicas (aunque sólo escuchemos el primero movimiento, y por tanto el tedioso Allegro en Do Mayor), son un simple y perfecto ejercicio de armonía.
Entonces, es tan sencillo como elegir una tonalidad, seguir unas normas y componer (no estoy quitando mérito al neoclasicismo). Pero es música “agradable” de escuchar (aunque a mi a veces me parezca un tanto pedante). Al fin y al cabo la armonía es:
Como otras disciplinas humanas, el estudio de la armonía presenta dos versiones: el estudio descriptivo (es decir: la observación de la práctica musical) y el estudio prescritivo (es decir: la transformación de esta práctica musical en un conjunto de normas de supuesta validez universal)
* Fuente: Wikipedia
La cosa, es que llego un momento en el que las “normas” se acabaron, y se llegó a decir que “todo estaba escrito”.
Pero entonces apareció nuestro amiguito Beethoven, Ludwid van Beethoven, que empezó a hacer cositas diferentes, dejando a todos los de la época ojipláticos, y con la boca cual hangares privados (es decir, mandíbula batiente en apertura máxima con desencaje).
Vemos como este movimiento de esta sonata todavía es un poco neoclásico, y no estamos entrando en el romanticismo puro. Al fin y al cabo, este hombre se encargó de realizar la transición del neoclasicismo al romanticismo.
Y ya pasamos al máxime del romanticismo, escuchando el famoso movimiento de Claro de Luna. Y son sonidos nuevos, y gana la expresión al orden. Más desgarrado, más sentido. ¿Sordera? A tanto no llego, no sé en qué año exacto comenzaría este señor con su sordera, pero sinceramente, nos enseñó que hay que salirse de las normas para destacar, a veces.
Otro día prometo un Flashback musical con el barroco y el neoclasicismo, o puede que con el renacimiento, que hay veces, que aunque me pese decirlo… “Como mola Vivaldi”
Por un motivo u otro no le había dado una oportunidad al hip hop en español hasta ahora. Me parecía que nuestro idioma no era bueno para rapear, las rimas quedaban demasiado empalagosas, sonaban mal… no sé, perdía la esencia del rap.
Eso era hasta hace bien poco. Empezó a parecerme que sonaba bien, pero hoy por hoy no soy capaz de dejar esta canción. En concreto esta y no otra.
Este señor (al cual en determinadas situaciones me puedo llegar a dar un aire), sinceramente ha logrado emocionarme. Y con esta canción, y no con otra.
Es curioso, pero de nuevo, una buena base es capaz de hacer mucho, aunque, es admirable aprenderse toda esta canción y recitarla del tirón. Y no sólo eso, también hacerlo con sentimiento, ¿por qué no?
Más curioso aún, si cabe, es como me he dado cuenta de la existencia de este temazo, bueno no, más bien de como he sido capaz de elevar esta canción a la categoría de temazo.
Jugando al biotronic en facebook. Simple y sencillo, normalmente dejo alguna canción a modo “trabajo mecánico”, pasando de la canción. Y a lo bobo, no era capaz de dejar de escuchar la letra, centrándome en lo que dice, y pasando de la música. De golpe y porrazo, pierdo otra partida de biotronic.
Sinceramente un temazo, casi del tamaño de la persona que me ha introducido en este tipo de música, pero sólo casi, hablamos de algo difícil de expresar con palabras, algo demasiado grande.
Según termina de sonar esta canción de “The Postal Service”, mis ojos se cierran, y retiro la montaña de cosas de encima de la cama. El distrito duerme, y yo voy a seguir el ejemplo.
Momentazo:
You seem so out of context in this gaudy apartment complex
A stranger with your door key explaining that I am just visiting
Tras cenar una atacada de burritos impresionante, intentar sobrevivir a la sobremesa, recurrir a la manzanilla y demás, estoy escuchando un virtuoso, un guitarrista que simplemente es la leche.
Así que manzanilla y cigarrillo en mano, me estoy relajando escuchando el disco Colma de Buckethead. Está claro que habrá que anotarle este punto a mi señor compañero de piso, en San Vito percebe… ahora por un extraño motivo, me acaba de bautizar como percebe de agua dulce.