Teléfonos de sustitución y la sociedad de consumo

Quien diga que a mi no me gusta la electrónica, o bien miente, o bien no me conoce. Y claro, dejar en mis manos un nuevo juguetito lleno de microchips, es algo digno de ver. Se me iluminan los ojos, e intento descubrir como funciona. El problema, es que se trata de un teléfono de sustitución. Y teniendo en cuenta, que la agenda hace años que no se guarda en la tarjeta SIM, nos enfrentamos a un drama digno de mención.

Tener un teléfono sin agenda, es como tener un ordenador sin internet hoy en día. Y yo, que soy precavido, normalmente hago copias de seguridad cada cierto tiempo. Así que ahí estaba yo, intentando sincronizar el mac con el teléfono, para tratarlo como se merece. USB fuera, conectando, y yo feliz.

foto-72

A todo esto hay que añadir, que antes hubo 15 intentos de sincronización bluetooth previos a la conexión por USB. El tema es sencillo, conectar y presionar el botón de sincronizar, y por arte de magia, tendría una agenda completa y ordenada.

Pero no todo era tan sencillo. Presioné sincronizar en el ordenador, metí el código en el teléfono y llegó el momento de pulsar el botón de OK.

foto-73

Y como siempre, con un aparato que no sea Apple, al sincronizarlo con el mac y la aplicación agenda, fallo. Como siempre, fallo. Cansado estoy de la maldita incompatibilidad de los mac, el OsX Leopard y demás castañas añadidas. Resultado: “Forzar Salida” y una agenda en blanco.

Tendremos que ir por el camino largo, habrá que hacer una sincronización con la Palm, que también tiene su agenda. Busco el cable en el cajón de los cables, guantes y cosas deslizantes. Conecto, y ahora con algo más de miedo, inicio la sincronización.

foto-74

Error, catástrofe. De nuevo, lo de siempre, fallo de sincronización. Agenda vacía, y un teléfono por usar. Llantos lágrimas y desquiciamientos de frustración. Pero tan difícil es sincronizar dos aparatitos… Pues parece ser que es la misión imposible del día, si no quieres añadir a mano los ciento-y-pico contactos que están en el teléfono.

Opto por solución drástica. Una fusión a lo bestia, conforme pulso el botón de sincronización acerco los dos dispositivos en un intento de que se hablen entre ellos, pero no hay forma, no hay forma.

foto-75

¿Funciona? Parece que sí, parece que funcionan por inducción. Momento de alegría, se está iniciando la sincronización, por fin voy a tener agenda, por fin voy a tener un teléfono funcional.

No, eso era imposible. Por supuesto que no. Cuando la electrónica se pone en mi contra, SE PONE EN MI CONTRA.

Solución, iniciar una fusión integra con el teléfono y la PDA, es decir, comerme la maldita PDA y asumir que tengo que cargar con ella hasta que me den mi teléfono normal.

foto-71

Además, comérmela en el sentido LITERAL de la palabra, más útil, y más práctico.

Anuncios

0 Responses to “Teléfonos de sustitución y la sociedad de consumo”



  1. Dejar un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




Día a día

febrero 2009
L M X J V S D
    Mar »
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
232425262728  

A %d blogueros les gusta esto: