Falsas apariencias

Cada día aparecen las formas de mostrarnos a los demás. El tema es saberlo hacer bien, como un camaleón, o saber hacerlo mal, como por ejemplo, una vaca vestida de Dior.

Con esto no me estoy refiriendo, obviamente a una persona entrada en carnes, con ropa cara cubriendo sus lorcillas, a veces el bosque no nos deja ver el sol. Es más sencillo, algo tan sencillo como una vaca lechera, de esas que salen en los anuncios de Milka, pero sin manchas moradas, vestida con un escote palabra de honor, obviamente de Dior.

Aunque francamente, la vaca con un vestido de Dior se merece todos mis respetos. La verdad, que la pobre vaca en cuestión debe parecer un morcón filipino, porque, supongo que los de Dior harán las tallas, siguiendo los cánones actuales de medidas irrisorias.

Pero dejando al lado la frustración que siento cada vez que entro a una tienda de ropa de una cadena global, (excepto H&M, se ve que los suecos son más grandes) pasemos al tema del que escribo.

Como la vaca se merece todo mi respeto, creo que puede resultar mucho más cómico una hiena con traje. No sólo por lo insoportable de su risa, además hay que añadir que a la hiena la entendemos como un animal un tanto rastrero, insufrible y un tanto cansino. Además, de lo poco loable de su ser. Es decir, “me zampo lo que el león no quiere”.

Vaya, parece que nuestra amiga la hiena, es una fanática de los productos de casquería.

Además, la hiena es un buen caso para ejemplificar esto. La hiena, de hoy en día tiende a juntarse con otras hienas. Obviamente, estas hienas tienen una tendencia increíble a llevar traje. La cuestión, es que hay una presunción de traje de sastre, cuando es traje de poliéster.

Claro, todas las hienas crean una imagen que mostrar al mundo exterior, se juntan entre ellas, y se dedican a torturar a los pobres jabalíes de la selva. Menos mal que siempre aparece un suricato para hacer la vida más fácil.

Y como torturan las hienas. Pues alargando los procesos con eternos papeleos, aunque sean innecesarios.  O se juntan en comisiones de tomar café al más puro “En Nueva York”, el “Sexo” que va delante, lo dejamos fuera del conjunto, es más si la hiena femenina de apodo Bridget disfrutase más de la palabra previa a “en Nueva York”, no sería tan hiena, sólo una vaca vestida de Dior.

También se reúnen en un ataque de barroquismo, recordando a la churrigueresca Plaza Mayor de Salamanca, y andando por el mundo con cierto halo de superioridad. Juntarse con la plebe es su entretenimiento.

Me río yo de estas hienas, eso sí, tras haber grabado sus risas, y luego haciéndoselas escuchar, pues estas necesitan una cosa, que mi pueblo tiene un nombre: JARABE DE PALO

Eso sí, los jabalíes de la selva, nos comportamos sin barroquismos, y tenemos percha para llevar traje. De hecho, creo que ganamos puntos con traje. Las hienas, se ven ridículas. Incluso cuando buscan complementos recargados para poner de fondo.

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1 Response to “Falsas apariencias”


  1. 1 Celeste 13 mayo 2010 en 2:06

    Jajaja!!! Muy bien Dani. No sabes lo bien que has dado en el clavo!!!! Como siempre, acertado. Bsos.


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